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"Pensar en positivo" por Pedro Sánchez Sanz

PENSAR EN POSITIVO

Ahora que tan sólo faltan unos días para el comienzo de la temporada, me parece oportuno dedicar unas líneas al pensamiento positivo antes de la competición,

teniendo en cuenta una serie de consideraciones sobre la fortaleza mental de nuestros jugadores y jugadoras de rugby, pues la fuerza física, la resistencia y la mejoría técnica ya se han puesto a punto en las sesiones de entrenamiento y encuentros de pretemporada que se han sucedido en las últimas semanas.
En este texto, resumo y comento las ideas principales de un artículo, escrito por Raúl García Lázaro, entrenador de la Federación Española de Rugby, y publicado hace unos meses en Revista 22 (n.º 76).

Para empezar, es importante dedicar unos minutos, por ejemplo el día antes del partido, a imaginar lo que podría salir mal, valorando las debilidades propias y los puntos fuertes del contrario. Luego imaginar todo lo que puede salir bien, dándole la vuelta a la mala situación anterior, convertir lo negativo en positivo, es decir plantearnos el peor y el mejor escenario posible para el encuentro que tenemos que afrontar, visualizar el partido, en palabras de Raúl García.

Pensar en positivo es mandar a nuestro cerebro mensajes que transmitan seguridad, firmeza, efectividad, y ese compromiso individual ayuda a crear un clima de confianza en el equipo, entre compañeros, con especial incidencia en aquellos que puedan sentirse nerviosos o desanimados antes del encuentro. Pensar en positivo es, en una palabra, RESILIENCIA.

“La resiliencia es el convencimiento que tiene un individuo o equipo en superar los obstáculos de manera exitosa sin pensar en la derrota a pesar de que los resultados estén en contra, al final surge un comportamiento ejemplar a destacar en situaciones de incertidumbre con resultados altamente positivos.” Esta, del autor E. Machacón, es una de las muchas definiciones del término, que por su brevedad y claridad he considerado oportuna para el caso que nos ocupa.

Una vez empezado el partido es esencial jugar con confianza, potenciando nuestros puntos fuertes, sacándole partido a esos aspectos técnicos que mejor dominamos, no mostrar nuestras debilidades y evitar caer en los errores que son frecuentes en el equipo. Si pisamos un terreno que conocemos ganaremos en seguridad y nos permitirá acometer jugadas más complicadas y arriesgar si el resultado no es favorable, la situación lo requiere y el tiempo apremia. Es importante el tratamiento del error, considerarlo como una oportunidad para aprender y entenderlo como un escollo que hay que superar, quizá no en este encuentro pero sí en el siguiente.

No hay que olvidar que un partido dura 80 minutos, y hay que gestionar debidamente el tiempo. Para que nuestro juego sea efectivo en cada bloque de 40 minutos, hay que dedicar el tiempo necesario a las necesidades de cada fase del partido, fraccionar el tiempo por objetivos concretos, manteniendo un margen de flexibilidad, para tomar decisiones y variar la actuación según la marcha del partido. Lo demás es perder el tiempo o dejar que corra en nuestra contra.

Y por último, pero no por ello menos importante, no podemos olvidar que el rugby es un juego, ante todo hay que disfrutar de cada minuto de cada partido. Esa dimensión lúdica del deporte, que a veces se olvida en la intensidad del juego, fomenta la deportividad y la unidad del equipo. ¡Qué mejor momento para reforzar esta idea de pertenencia a un grupo único con un objetivo común que el tercer tiempo!

¡ÁNIMO CRUXE!

 

PEDRO S. SANZ

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